Puntos clave del artículo:

• En general, las sociedades científicas son menos efectivas en la promoción (advocacy) que otros grupos organizados de la sociedad, que logran ver sus intereses representados de manera más eficaz en las políticas.

• La evidencia ha sido puesta a prueba todo el tiempo, y la inversión en investigación se ha reducido con el tiempo.

• Las sociedades científicas pueden beneficiarse mucho al posicionarse de manera más estructurada como actores en el ámbito político.

• Ya poseen capacidad de organización en red y de movilización de apoyo de otras sociedades. Es válido que comprendan un poco más sobre las herramientas para un trabajo de promoción y que reflexionen sobre la necesidad de tener profesionales dedicados a ello internamente.

Las políticas tienen como objetivo encontrar respuestas a problemas públicos que son identificados como tales en la agenda gubernamental. ¿Qué síntomas de un problema social constituyen el punto de partida para la identificación de su existencia y la necesidad de una política? Algunas cuestiones sociales no dan origen a políticas porque a menudo son invisibles o están mal comunicadas. Por otro lado, muchos grupos que abogan por el aumento de recursos para sus áreas y tienen éxito en sus esfuerzos cuentan con profesionales que se dedican a dar a conocer esta necesidad a los agentes públicos, responsables de las decisiones presupuestarias, entre otros.

Estas premisas son válidas para los más diversos sectores, pero merecen una mirada más atenta en el caso de las sociedades científicas. En el libro “The Scientific Attitude” (La actitud científica, MIT Press, 2019), el investigador Lee McIntyre sostiene que los ataques a la ciencia se han vuelto cada vez más comunes, con ejemplos cotidianos como teorías de la tierra plana, negación del cambio climático, cuestionamientos a la teoría de la evolución, revisionismo histórico, entre muchos otros. En estas discusiones, existe una aparente sensación de incapacidad para combatir los movimientos de negacionistas, pseudocientíficos y escépticos motivados por ideologías, que han logrado movilizar seguidores y causar daños a la vida colectiva, como los movimientos antivacunas. El autor sostiene que parte de esto ocurre por responsabilidad de los propios científicos, que no están acostumbrados a defender los resultados de su investigación o a comunicar la ciencia de forma clara, lo que acaba contribuyendo a que ciertos grupos anticiencia ganen voz en la sociedad y el espacio político.

En un escenario de distorsión de las evidencias y de baja inversión en ciencia e investigación, con profesionales calificados siendo “expulsados” del país por falta de oportunidades internas, con consecuencias negativas para el desarrollo nacional, la innovación, la productividad y la competitividad de Brasil frente a otras naciones, podemos plantearnos las siguientes preguntas: ¿cuánto del desmantelamiento de la ciencia pasa por la baja representación de instituciones científicas en los espacios de discusión y decisión gubernamentales? ¿Cuántas demostraciones de mal uso de la evidencia en la toma de decisiones, o de estrangulamiento de la financiación para la investigación, podrían evitarse si las sociedades profesionales y científicas tuvieran mayor representación en el escenario político?

Ciencia y promoción (advocacy)

El presupuesto dedicado a financiar ciertas actividades, como la investigación, depende sobre todo de las decisiones en el Poder Legislativo, el cual, a su vez, necesita comprender el valor de la investigación para la sociedad. La evidencia es fundamental para el reconocimiento de un problema y la inserción del tema en la agenda pública, pero no es el único elemento. Varios mecanismos de traducción del conocimiento intentan que el uso de la evidencia en la política pública sea más sistematizado por los gestores, pero la fuerza de los grupos de la sociedad es central para que este problema gane visibilidad y sea reconocido como tal.

Diversas asociaciones profesionales se organizan en sus grupos, en congresos, para discutir la evidencia producida, pero ¿cuántas cuentan con profesionales con conocimientos en promoción (advocacy) que sustenten la representación de estas discusiones en el ámbito político? ¿Cómo garantizar que la relevancia de lo que se debate allí sea tenida en cuenta por los tomadores de decisiones y se transforme, finalmente, en una política capaz de solucionar los problemas identificados?

Es innegable que la prensa y la divulgación en los medios de comunicación son todavía vías relevantes para garantizar la visibilidad, pero la incidencia política requiere organización, conocimiento de las instituciones y del proceso de toma de decisiones, comprensión de los intereses y motivaciones de los agentes políticos y públicos, seguimiento del debate, la agenda pública y los movimientos de todos los actores que componen el ámbito político.

Las entidades científicas o los profesionales de la ciencia se involucran en esfuerzos de promoción de diversas formas, por ejemplo, a través de comités o institutos de asesoramiento gubernamental (especialmente del Poder Ejecutivo), o mediante cartas abiertas y posturas oficiales firmadas por colectivos científicos. La capacidad de movilización de las asociaciones científicas en estos posicionamientos es bien conocida, garantizando la fuerza de la red, pero los esfuerzos de articulación política son menos comunes, aunque también necesarios para que sus demandas sean internalizadas por los agentes públicos, incluso con el apoyo de otros actores de la sociedad civil organizada. ¿Por qué no perfeccionar esta capacidad de movilización, transformándola en un esfuerzo de promoción más específico?

Articulação política sociedades científicas

En Estados Unidos, hay un mayor reconocimiento de la importancia de lograr que los miembros del Poder Legislativo comprendan más sobre ciencia. Algunas sociedades profesionales, por ejemplo, fomentan programas donde un científico miembro de la sociedad participa en formación en las oficinas del congreso.

En Brasil, todavía nos encontramos en una etapa más temprana de madurez, pero existen iniciativas por parte del propio Poder Legislativo, como el Taller de Actuación Parlamentaria (Oficina de Atuação do Parlamento) en la Cámara de Diputados en Brasilia, que permiten a los grupos de la sociedad – incluidas las asociaciones científicas – entender el funcionamiento del Poder Legislativo, su papel, los tipos de canales de comunicación de la Cámara de Diputados con la población, y herramientas para monitorear y participar en el proceso de elaboración de leyes. Este ha sido, de hecho, un canal muy utilizado por otros grupos organizados de la sociedad como un instrumento básico para el conocimiento en el trabajo de promoción, un recurso que las sociedades científicas pueden aprovechar mejor.

Vivimos un momento propicio para reflexionar sobre la necesidad de una mayor articulación y movilización de las sociedades científicas. Esta movilización pasa por reconocer que es necesario participar en los espacios de decisión y la necesidad de incluir actividades de promoción en sus estructuras. Esto también implica promover la capacitación interna para conocer los mecanismos de la política y de las políticas públicas, comprender qué herramientas pueden utilizarse para un trabajo de promoción más activo y debatir sobre la importancia y la viabilidad de un profesional exclusivo de relaciones gubernamentales. De lo contrario, continuaremos hablando solo con nosotros mismos, con quienes ya tienen una alta comprensión de la importancia de la ciencia, la necesidad de inversión en investigación y el uso de evidencias en la toma de decisiones, pero con bajo poder de decisión en el ámbito político.