Cómo ganar eficiencia y gobernanza de principio a fin

El análisis de documentos normativos y/o jurídicos es una de las tareas más complejas en el universo de las áreas jurídicas, regulatorias y de relaciones gubernamentales e institucionales. 

Esto se debe a dos grandes factores: el primero es que la información más relevante no siempre es clara o explícita, sino que está codificada en los detalles, entre líneas, emergiendo de la interacción lógica entre el texto y el contexto. 

El segundo factor es el volumen y la complejidad de estos documentos, que a menudo superan la capacidad de interpretación de una sola persona, ya sea por su amplitud técnica o por la especificidad de su contenido regulatorio.

En este escenario desafiante, la Inteligencia Artificial (IA) ha demostrado ser una poderosa aliada para hacer que el proceso de análisis sea más ágil, eficaz y menos susceptible a errores. 

Pensando en ello, traigo algunos consejos de cómo aplicar esta nueva tecnología en tu día a día de forma segura.

¡Buena lectura!

CONSEJO 1  - La IA como facilitadora y red de seguridad en el análisis: enfoque en la información correcta

La primera gran contribución de la IA es su capacidad para identificar y destacar rápidamente los elementos más importantes de un texto normativo. 

En lugar de invertir un tiempo precioso buceando en documentos extensos, el analista puede concentrar sus esfuerzos en lo que realmente importa: interpretar y tomar decisiones basándose en la información ya localizada. Esto no solo reduce el esfuerzo manual, sino que aumenta la calidad del análisis y mitiga el riesgo de fallas que pueden costar caras. 

Podemos comparar este uso de la IA con un sistema de sensores anticolisión en un automóvil, que alerta sobre riesgos que podrían pasar desapercibidos, aumentando la seguridad y la eficacia del conductor.

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CONSEJO 2  - Inteligencia distribuida: la IA como catalizador de la colaboración

El segundo beneficio de la IA va más allá de la automatización de tareas repetitivas. Al identificar patrones, elementos clave y objetos de interés en grandes volúmenes de texto, la IA puede distribuir de forma inteligente esta información entre los distintos especialistas del equipo. 

Esto permite un análisis colaborativo, enriquecido por múltiples perspectivas, algo que difícilmente sería posible en un modelo puramente manual o basado únicamente en palabras clave.

Este tipo de inteligencia distribuida es fundamental para hacer frente a la creciente complejidad de las cuestiones regulatorias y crear una base sólida para la toma de decisiones estratégicas.

CONSEJO 3  - La IA es poderosa, pero cuidado con las alucinaciones, REVISA SIEMPRE

Es importante recordar que, aunque la IA ha avanzado de forma significativa, no piensa como un ser humano. 

Modelos de lenguaje como los que utilizamos hoy operan en base a patrones estadísticos extraídos de grandes volúmenes de datos. Esto significa que, en entornos incontrolados, estos modelos pueden generar respuestas con errores o “alucinaciones”, sugiriendo informaciones incorrectas con una gran confianza aparente. 

En momentos de estrés o presión, es muy fácil aceptar las sugerencias, ya que la escritura de la IA es fluida y convincente, pero puede estar profundamente equivocada.

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CONSEJO 4 - La IA no es capaz de elaborar estrategias ni hacer previsiones

Internet, fuente de datos utilizada para el entrenamiento de estos modelos de IA basados en LLM, contiene mucha información, pero el mundo real es todavía mucho más complejo y lleno de matices que toda la información contenida en Internet. 

Por tanto, la IA es incapaz de simular o extrapolar el resultado de un conjunto de acciones aplicadas a objetos concretos. 

Esta simulación es un paso fundamental para el éxito de cualquier estrategia. Por lo tanto, confiar en que la IA armará una estrategia para usted es un error.

Conclusión: la IA es una gran bibliotecaria, pero una pésima consejera

Aplicando la IA de forma metódica, con criterios claros y supervisión humana, es posible transformar el proceso de análisis regulatorio, haciéndolo no solo más rápido, sino también más inteligente. 

La IA no sustituye al juicio humano, pero amplía su capacidad de comprensión localizando información para alimentar un determinado proceso de toma de decisiones. Por lo tanto, es una gran bibliotecaria, pero una pésima consejera.

En Sigalei creemos que el análisis de documentos regulatorios puede ser mucho más estratégico con el apoyo de la tecnología adecuada. Si deseas saber cómo aplicar inteligencia artificial de forma eficaz en tus procesos de RelGov, Legales y Regulatorios, ponte en contacto con nosotros. Será un placer compartir nuestra experiencia contigo.

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