Los elegidos en octubre ya están siendo diplomados. En estas semanas previas a la toma de posesión, no hay tiempo que perder. Es un momento de mucho trabajo para quienes hacen la estrategia de Relaciones Institucionales y Gubernamentales (RIG). Con ese fin, Sigalei escuchó a expertos de diferentes áreas de actuación.
Vea un resumen de las principales recomendaciones:
1. Estudie el nuevo escenario
Dedique un buen tiempo para entender la nueva coyuntura. La institución y los profesionales de RIG necesitan analizar el sesgo y los criterios de transición de gobiernos, basándose en el sesgo de temas que puedan afectar las áreas de interés de la organización. Vale la pena mapear a los actores clave, identificar nuevos jugadores y tratar de entender cómo cada uno de ellos puede impactar a la organización o cómo pueden interferir en la construcción y participación de las agendas elaboradas.
2. Establezca objetivos para poder medir
No olvide fijar objetivos que delimiten claramente las acciones que se deben seguir, y establecer métricas para medir el trabajo de Relaciones Gubernamentales (RelGob), considerando los esfuerzos empleados y los resultados obtenidos. Son definiciones que ayudan en la toma de decisiones. Y en la rendición de cuentas.
3. Construya una base de datos
Es de suma importancia almacenar el historial de relaciones con las partes interesadas. Esto facilita la gestión estratégica de las relaciones, no solo de las nuevas (con quienes no tenía contacto), sino también el mantenimiento de las existentes.
4. Recuerde: la relación debe ser institucional
Siempre vale la pena recordar que los contactos personales son importantes y abren puertas, pero, al final del día, es la organización la que debe estar en evidencia, de modo que el vínculo no sea solo con un miembro del equipo o con algún parlamentario. La organización necesita establecer relaciones institucionales con secretarías, instituciones y el aparato público.
5. Haga registros. Ayudan en la gestión
Cree pautas estandarizadas para registrar interacciones con las partes interesadas del Legislativo y Ejecutivo. Estas deben incluir el nombre de las autoridades, de los partidos, mapeo por estados y conexiones de cómo se comunican los partidos entre sí, así como la agenda, fecha, resultado y escenario, además de clasificar al parlamentario como favorable o desfavorable frente a la petición. Este historial es fundamental para el trabajo de gestión de RelGob.