La Industria 4.0 introduce al mundo tecnologías de punta como la utilización de Inteligencia Artificial en los procesos de automatización, recursos como impresoras 3D e IoT (Internet de las cosas), entre otras innovaciones que prometen hacer de esta la revolución de mayor grado de complejidad y potencial de progreso en el campo de la ciencia.
Uno de los campos prometedores para el desarrollo de estas tecnologías es el de la salud. Un área que camina junto al desarrollo de la ciencia y la academia y que aprovecha para incorporar gran parte de lo que se viene desarrollando en la Industria 4.0. Los temas más discutidos hoy en día cuando se trata de evolución en el campo de la medicina, giran en torno a la nano y micro robótica, la impresión 3D de tejidos orgánicos y la utilización de inteligencia artificial para la detección de tumores de forma más rápida y precisa.
Algunos datos proporcionados por la Alianza Brasileña de la Industria Innovadora en Salud (ABIIS) nos ayudan a comprender la dimensión de la economía brasileña orientada al sector médico. En marzo de 2020, el país contaba con unos 303.000 establecimientos de salud en total entre redes públicas, privadas y filantrópicas. En 2019, el sector de dispositivos médicos en sentido amplio (DMA) fue responsable de aproximadamente 142.000 empleos. Al hablar de medicina 4.0, es imprescindible que citemos el sector de DMA, ya que este está directamente ligado al desarrollo de aparatos tecnológicos con la intención de abaratar y aumentar la eficiencia en los segmentos de la profesión.
Este proceso de innovación en la medicina tropieza con tres puntos clave para consolidarse: Investigación y Desarrollo, Regulación y Acceso.
En investigación y desarrollo, disminuir los costos médicos y brindar longevidad a los pacientes son los dos factores de mayor interés en la sociedad. Según un estudio publicado en 2020 por el IPEA, el gasto en salud viene creciendo en todo el mundo por factores como cambios en el perfil epidemiológico de la población y el envejecimiento de las naciones. Según una previsión de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el gasto público en salud en Europa debería saltar del actual 6% del PIB a un valor cercano al 14% en 2030.
Teniendo en cuenta que el ingreso mundial puede no acompañar el aumento de los costos médicos, la aplicación y el desarrollo de nuevas tecnologías son cruciales para que existan reducciones de gastos en el sector. Existen posibles desperdicios de recursos en la medicina moderna derivados de diagnósticos erróneos y métodos de tratamiento poco eficientes. Con la investigación y el desarrollo en el área, la tendencia es que podamos ser cada vez más eficaces en el combate de enfermedades con tratamientos más accesibles y diagnósticos más asertivos. La utilización de IA (Inteligencia Artificial), software de análisis de datos, entre otros, deberían ayudar a las decisiones médicas y administrativas de los hospitales de la red pública y privada. La investigación y el desarrollo es una inversión que a futuro tiene como retorno el aumento de la calidad de vida de la población.
El área de regulación es de extrema importancia para el avance hacia la medicina 4.0. Esto se debe a que el tiempo para asegurar patentes y registrar nuevos equipos médicos tiene una influencia directa en el estímulo a la innovación.
EMERGO, una empresa especializada en desarrollo y registro de tecnología médica, realizó dos investigaciones para evaluar la regulación de la tecnología en los países. En 2014, con aproximadamente 1.600 profesionales del área alrededor del mundo, se realizó un relevamiento para medir la dificultad de registro de nuevas tecnologías médicas.
Ya en 2015, esta vez con 2.200 profesionales, la empresa realizó la investigación para estimar la evolución en el tiempo de registro de los dispositivos. Los resultados no fueron muy positivos para los brasileños. El país, además de ser burocrático en este sentido, tiene pocas perspectivas de mejora, dado que cerca del 42% de los encuestados cree que será más difícil conseguir aprobaciones.


Por último y no menos importante, tenemos la cuestión del acceso. Quien más tiene que disfrutar del desarrollo de la medicina, sin duda, es la población. No basta con crear métodos y dispositivos más eficientes, es necesario hacerlos accesibles a las personas y aplicables en los hospitales. Si tomamos el contexto brasileño, según el Servicio de Protección al Crédito (SPC Brasil) y la Confederación Nacional de Dirigentes Comerciales (CNDL), el 69,7% de los habitantes no tenía un plan de salud privado en 2018. Estas personas dependen directa y exclusivamente del Sistema Único de Salud (SUS).
La dificultad de implementación se hace evidente a partir de los resultados obtenidos en el Censo de las Unidades Básicas de Salud (UBS) realizado en 2014. Los datos, revelados por el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), indicaron que el 87,6% de los profesionales que actuaban en las unidades tenían historias clínicas estandarizadas con información de salud de los usuarios. Los que trabajan con historias clínicas electrónicas representan el 18% y solo el 30% de las unidades tienen un consultorio con una computadora conectada a Internet.
Introducir la medicina 4.0 en la red pública de Brasil será un trabajo difícil y con muchas etapas que planificar. Salvar vidas, reducir costos y lograr ganancias de eficiencia serían el retorno de una fuerte inversión en el bienestar de la población. La pregunta que queda es: ¿estará Brasil en posición de avanzar hacia la medicina de la Industria 4.0 o nos quedaremos atrás de nuevo?